martes, 11 de marzo de 2014

EL EXTRAÑO

El hombre era sumamente silencioso. De hecho no había dicho ni siquiera una palabra desde que había entrado. Tampoco sabíamos cómo había franqueado la puerta perfectamente cerrada con llave. Nadie se había atrevido a decirle nada y todos permanecíamos expectantes de lo que iba a hacer. Algunos, tal vez los más atrevidos, creyeron ver en él a un agente sobrenatural. Quizás la muerte o algo peor aún. Estábamos seguros de que su presencia no se debía a un hecho fortuito.
Finalmente, cerca de la medianoche habló. Probablemente en alemán o inglés.
Definitivamente no fue en español.


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