martes, 11 de marzo de 2014

LA MONTAÑA


Gigante e inamovible. Sus pensamientos llevan cientos de años en formarse. Pero luego, cuando cree que ya están ahí, en su plenitud, se desvanecen. En realidad, no comprende la naturaleza y se dice que ella es otra cosa, muy distinta. ¿Cómo podría compararse con una tormenta o con una planta? De algún modo, ella lo abarca todo. Nadie puede pasar por su lado sin mirarla, sin sentir un sobrecogimiento absoluto.

Pero ahora, tanto tiempo después, siente el llamado de ese pequeño hombre de rasgos oscuros y de versos en vez de palabras y su corazón de piedra late, late y ella avanza, hacia ese hombre que no va, que no se le acerca, que solo espera ahí.

No hay comentarios: