miércoles, 9 de abril de 2014

CONTINUIDAD DEL EGO

Se quita un cuerpo, queda otro menos real. ¿Cuántos pueden amontonarse en un cuarto vacío? Sin que nadie los encuentre, sin que nadie se queje con las autoridades correspondientes. Sin que se llame a padres, tutores, encargados, policías, represores, presidentes, generales.
¿Se pueden reconocer una vez apilados? O ¿los miramos con esa extrañeza del que se ve en el espejo después de mucho tiempo de no hacerlo?

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