viernes, 25 de julio de 2014

ME VOY

Ella dijo adiós, pero se quedó ahí parada, en la puerta, sin irse. Sin moverse. Dijo que no había nada más que agregar, que todo había terminado, que la relación no podría continuar de ninguna manera, que lo nuestro era historia antigua. Pero permaneció allí, sin abrir la puerta, sin darse vuelta para alejarse. Miré la hora, empezaba a hacerse tarde para la visita al lupanar, sin embargo, ella no se iba, no concluía ese rompimiento que ya llevaba por lo menos cinco horas. Yo pensaba en otras mujeres con curvas peligrosas, excitantes; no con esas cositas insignificantes que tenía ella... ella que seguía petrificada en la puerta, esperando quién sabe qué, ¡tal vez algún milagro! Tal vez ella esperaba algo tan mágico como lo que mis ojos y mi alma se negaban a aceptar. Ella que no terminaría nunca de decir “Me voy...”

Alejandro Bentivoglio & Carmen Belzún

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